La pretemporada desde una perspectiva psicológica

Generalizando, en el mundo del deporte profesional y amateur, agosto suele ser el mes de las pretemporadas. Se trata de una generalización porque este periodo se ajusta a la planificación competitiva y cada deporte tiene la suya propia. Sí que es cierto que muchos deportes de equipo suelen empezar esta fase a lo largo del mes de agosto, deportes como el futbol, baloncesto o voleibol son claros ejemplos de ello. Otro factor importante que puede afectar a este periodo es la planificación del entrenador o la entrenadora.


La pretemporada suele realizarse con el objetivo de recuperar la forma física

En este post voy a hablar de esta fase de pretemporada, se empiece en agosto o en otro momento, pues es un periodo que existe en todos los deportes y es importante hacer hincapié en ella. La pretemporada suele realizarse con el objetivo de recuperar la forma física de los/as deportistas después de un periodo de vacaciones. Es típico ver deportistas de todas las edades y profesionalización salir a correr y realizar ejercicios de fuerza, velocidad, agilidad, etc., para preparar su cuerpo para la temporada. También es un periodo donde las horas de entreno se duplican, es muy típico ver a muchos/as deportistas hacer dobles sesiones (no tanto en ámbito amateur y mucho más común en profesional). Todo esto nos indica que este trabajo es muy específico para la mejora física y puede que casi exclusivo pero, ¿debería ser así?


Centrarnos solo en la mejora física es, bajo mi punto de vista, un trabajo muy incompleto. Se puede aprovechar este periodo para trabajar muchas más variables que afectan directamente o indirectamente al rendimiento deportivo. En este caso me voy a centrar en mi profesión, la psicología deportiva, pero se pueden trabajar más variables que la física y la psicológica, como por ejemplo la técnica.





Desde la perspectiva psicológica, la pretemporada es muy importante para trabajar ciertas variables que ayudarán a la mejora del rendimiento y del equipo. Voy a hacer un breve paréntesis para una aclaración: puede que ahora penséis que todo esto solo sirve en deportes de equipo, ya que estoy hablando mucho de estos, pero no es así ya que en todo deporte, ya sea individual o colectivo, hay un equipo. En caso de deportes individuales, el equipo se forma conjuntamente staff con deportista, mientras que en deportes de equipo es evidente.


Un periodo es crucial para crear una identidad de equipo

Recuperando la temática, este periodo es crucial para crear una identidad de equipo. Siempre se habla de cohesión de equipo y en ciertas ocasiones vemos algunas dinámicas que tienen como objetivo mejorar tal cohesión, lo cual es genial y hay que trabajarlo, pero antes hay que saber cómo queremos ser como equipo. Si yo os pregunto ¿cuál es vuestra identidad como persona? Posiblemente lo tendréis claro, sabréis decirme cuáles son vuestros valores, vuestras actitudes, etc., pero ¿pasa lo mismo si os pregunto por la identidad de vuestro equipo? Seguramente ya es más complicado. Esto es muy importante ya que, si queremos que un número de personas distintas, con diferentes creencias, culturas, razas, etc., caminen juntos en la misma línea es más que importante saber qué tenemos que hacer, cómo hay que actuar.


Esta identidad no representa solo un estilo de juego, que también, pero en este caso la identidad nos indica qué valores representa el club, el equipo, los/as jugadores/as. Como ya hablé en su día, los valores no se entienden sin unas conductas detrás. Para poner un ejemplo, si queremos ser un equipo que represente el valor del esfuerzo, habrá que buscar qué conductas son las que para nosotros/as se relacionan con tal valor, para que todas las personas del equipo sepan qué tienen que hacer y cómo lo tienen que hacer. Estas conductas y estos valores son los que marcarán dicha identidad.


Cohesión social y cohesión a la tarea

Una vez sabemos qué tenemos que hacer y cómo, ya podemos empezar a trabajar la cohesión. Existen dos tipos de cohesión, cohesión social y cohesión a la tarea. La primera hace referencia a la relación entre los miembros del equipo, mientras que la segunda al grado en que los miembros del equipo trabajan juntos para lograr uno o varios objetivos. Ahora he mencionado uno de los distintivos entre equipo y grupo de personas. Tener objetivos en común y luchar juntos para lograrlos es una de las diferencias entre grupo de personas y equipo. La pretemporada es crucial para dedicar tiempo a este trabajo, a crear unos objetivos comunes, ya que sin estos, los objetivos individuales no podrán ir en la misma línea y cada uno tendrá sus objetivos y hará la guerra por su cuenta.


Cuidar las relaciones sociales dentro del equipo es un plus enorme para el rendimiento del equipo

Conocer a las personas que van a formar parte del equipo es de vital importancia, cuidar las relaciones sociales dentro del equipo es un plus enorme para el rendimiento del equipo. Hay que dedicar tiempo para esto, no basta con pasar horas juntos/as, hay que ir más allá y trabajar para conocer bien a las personas del equipo. Esto se puede hacer mediante dinámicas de equipo, ya que además de ser divertidas tienen como objetivo mejorar la cohesión, tanto social como la de tarea.


Esto que parece tarea fácil, no tiene nada de sencillez, hay que invertir mucho tiempo y esfuerzo para lograr un buen equipo donde todos los integrantes del equipo se conozcan, se respeten, se apoyen, se ayuden, se complementen, etc. Esto sí, una vez se consigue todo funciona mucho más fluido.


Se puede aprovechar para crear los roles del equipo

El trabajo en pretemporada no termina aquí, se puede aprovechar para crear los roles del equipo, los/as integrantes del equipo deben conocer cuál es su papel en el equipo y qué funciones son las que debe realizar. Existen dos tipos de roles: los formales (los que atribuye el entrenador) y los informales (los que se forman por el mero hecho de funcionar en equipo y por la forma de ser de cada individuo), y es importante que los dos fluyan. Un ejemplo de rol formal podría ser el capitán o la capitana del equipo, y uno de informal, el DJ (en referencia al que pone la música en el vestuario). Hay que ir con mucho cuidado a la hora de establecer roles formales, ya que la persona a la que se le asigna el rol debe aceptarlo y entender que lo puede representar y asumir, y no solo la persona a la que se le atribuye el rol, sino también los otros miembros del equipo. Si este rol no es aceptado por todos surgirán muchos conflictos que serán difíciles de gestionar.


Otro trabajo a realizar en la pretemporada es crear unas normas de equipo con sus consecuencias, no es demasiado eficiente que el entrenador imponga las normas y el resto del equipo simplemente las conozca. La eficiencia pasa por la colaboración, es decir, hay que implicar a todas las personas del equipo para crear estas normas y consecuencias.


Desde una perspectiva más general, estas pautas son algunas de las que se deberían trabajar en pretemporada.

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