Frustración en el deporte

El título que encabeza este es un binomio muy habitual en el mundo del deporte. No se trata de una reacción exclusiva del ámbito deportivo pero puede ser el contexto en el que se vea de forma más habitual o bien con reacciones más acentuadas. Esto se debe a que el ámbito deportivo está sometido constantemente a muchos estímulos que pueden desencadenar la frustración. Hay que tener en cuenta que tales estímulos aparecen con una frecuencia muy alta.


¿Qué es la frustración?


Es una respuesta emocional que se genera cuando no podemos satisfacer un deseo u objetivo planteado e incluso no lograr cumplir nuestras expectativas. Muchas veces la frustración suele expresarse en forma de ira o ansiedad. Las respuestas a la frustración en forma de ira pueden ser observadas por terceras personas mientras que las respuestas en forma de ansiedad no, por eso posiblemente las imágenes que nos vienen a la cabeza al intentar pensar e imaginar situaciones de frustración las relacionemos siempre con la ira.

Si entendemos la frustración como una respuesta emocional y que además deriva en otra emoción, con sus funciones y respuestas fisiológicas y conductuales, podemos trabajar la frustración como una emoción más. No hace mucho compartí un vídeo en el que hablo de ello. De todos modos, con este post voy a dar algunas pautas para trabajar con la frustración.


A continuación, expongo algunos ejemplos donde podemos ver a entrenadores y deportistas manifestar su estado de frustración:







Esta frustración en muchas ocasiones puede asociarse a una sensación de fracaso (no voy a entrar a hablar del fracaso ya que no hace mucho compartí un post en mi Instagram sobre esto, pero sí diré que el hecho de percibir el fracaso como algo catastrófico hace que me genere mucha más frustración. Es decir, concebir el fracaso como una situación no aceptada a nivel social hace que la frustración sea aún mayor. El refuerzo social es muy potente, pensar o percibir que si fracasamos no seremos aceptados a nivel social (es decir, se nos va a quitar el reforzador), además de la posibilidad de aparición de un castigo (nos vamos a sentir mal) hace que no toleremos el fracaso. A todo esto, que no es poco, hay que sumarle que detrás de la frustración podemos empezar a cuestionarnos ciertas conductas que hacemos día a día, por ejemplo, ¿vale la pena entrenar tanto?, ¿por qué invierto tiempo y dinero en esto?

Y esto lo hemos podido ver en los ejemplos anteriores de deportistas y entrenadores que hablan de la frustración.


Asociado a la frustración podemos hablar de la tolerancia a la frustración, seguramente hayas oído hablar de esto en varias ocasiones, ya que solemos manifestar que hay personas que toleran más o menos la frustración. Con tolerancia a la frustración nos solemos referir a que hay personas que saben gestionar mucho mejor el hecho de no cumplir los objetivos y/o expectativas. Esta gestión emocional es muy particular, no todas las personas la gestionan de la misma forma, pero sí es cierto que hay personas que son más flexibles y más adaptativas al contexto y a los cambios que van sucediendo en este. Además de esta flexibilidad y capacidad de adaptación, las personas que gestionan mejor la frustración son aquellas que tienen menos pensamientos disfuncionales, o al menos más capacidad para cuestionárselos.


¿Cómo podemos gestionar mejor la frustración?


La respuesta rápida es depende, se debería analizar el contexto personal de cada uno, qué estrategias ya tiene en su bagaje, de qué manera ha intentado gestionarla (en caso de haberlo hecho) y cómo lo ha hecho, además de ver qué le ha funcionado y qué no y porque sí o porque no.


Para no dejar la respuesta así voy a dar unas pautas generales que nos pueden ayudar a gestionar la frustración:


- Hacer un buen trabajo de establecimiento de objetivos es importantísimo, valorar que estos cumplan ciertas características como por ejemplo que sean reales y dependan de nosotros/as. Muchas veces nos frustramos, pero el objetivo que queríamos lograr no era alcanzable o no dependía de nosotros.


- Trabajar para que la persona adquiera cierta capacidad de adaptación y con esta se convierta en una persona más flexible ante un contexto deportivo cambiante.


- Trabajar con los pensamientos disfuncionales, para buscar ciertos pensamientos alternativos que nos ayuden a cambiar ciertas reglas de conducta.


- Buscar conductas alternativas e incompatibles a las que se realizan después de darnos cuenta que no hemos logrado el objetivo.


- Aceptar la emoción y no querer luchar contra esta.


- Trabajar en técnicas de resolución de problemas, mejorar este aspecto nos ayudará a sobreponernos con más facilidad a los problemas que nos surjan.


- Exponernos a situaciones que aumenten la posibilidad de aparición de la frustración, si queremos mejorar en este aspecto no podemos evitarlo, debemos exponernos a este y trabajar de la forma más adecuada para poco a poco empezar a manejar mejor las situaciones que sean propensas a generar frustración.


La frustración es un tema muy habitual en el mundo del deporte y que requiere mucho trabajo para aprender a gestionarla. Algunas veces pensamos que cuando maduremos seremos capaces de gestionar mejor estas situaciones, y no tiene por qué ser así, la persona puede crecer y madurar y seguir sin estrategias que le ayuden a gestionar estas situaciones. De hecho, cada día vemos a deportistas profesionales que se frustran. No hay que dejar como responsable al tiempo de nuestra mejora como deportistas y personas, ya que el tiempo simplemente corre y no nos aporta los conocimientos ni habilidades necesarias para estas situaciones.

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