El distanciamiento prematuro entre padres y deportistas

El mundo del deporte está en constante cambio. Actualmente nos encontramos en una etapa en la que la profesionalización de los deportistas se da cada vez más prematuramente. Esto, en muchos casos, implica numerosas modificaciones en el contexto del joven o la joven deportista y de sus familiares. Hoy voy a hablar de uno de estos cambios que se puede producir: el momento de la separación de estos deportistas de los padres.

Los clubes profesionales, los centros de alto rendimiento o los centros de tecnificación fichan o seleccionan deportistas para incorporarlos en sus equipos. Evidentemente, esto tiene puntos positivos para el desarrollo de nuestros hijos e hijas en el contexto deportivo y personal, pero también tiene algunos aspectos que no son fáciles de asimilar, tanto por la parte de los y las deportistas como por parte de sus padres y madres.

El fichaje por un equipo profesional puede acarrear el desplazamiento del lugar de residencia, habiendo de cambiar de ciudad o incluso de país y eso implica la separación de padres, madres e hijos/as en edades tempranas.

Algunos padres y madres pueden estar muchos meses sin ver a sus hijos e hijas, al vivir en lugares geográficamente lejanos (mismo país pero distancias muy largas o incluso países diferentes); algunos los ven solo el fin de semana (diferentes ciudades, pero cercanas); y otros los tienen en casa (si el club está en la misma ciudad o en una ciudad cercana). Los y las deportistas que fichan por este tipo de clubes o centros de alto rendimiento suelen estar en las residencias del mismo club con los otros deportistas.

¿Cómo gestionamos este distanciamiento tan prematuro como padres? Y, ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos e hijas a llevar esta situación de la mejor forma posible?


El ejemplo anterior es una situación que se puede dar si nuestro hijo e hija tienen el sueño de llegar a lo más alto posible en el mundo del deporte y, además, trabajan para ello (ya que solo con soñarlo no es suficiente).

Esta situación es muy complicada para los padres y madres, así como para los y las deportistas. Estos últimos suelen tener psicólogos/as en los centros donde viven, y trabajan diariamente con ellos para ayudarles a gestionar bien la situación.


Lo primero que hay que saber es que la separación de nuestros hijos e hijas es un duelo, considerando como duelo a cualquier pérdida significativa para una personas (y, esto, es un duelo). Con esto se requiere un proceso de asimilación y aceptación y debe pasarse, no es bueno evitar el proceso ya que las consecuencias posteriores serán más perjudiciales que si pasamos el duelo. Esto significa que, si hay que estar triste y llorar está bien hacerlo, son reacciones y emociones adaptativas ante esta situación. Esto también hay que tenerlo en cuenta cuando son nuestros hijos o hijas quienes lloran, no hay que decirles que no lo hagan ni que no estén tristes. Hay que apoyarlos y ayudarlos y, si necesitan estar tristes y llorar, darles su espacio para que suceda.


Muchas veces, cuando hablamos con nuestros hijos e hijas, los padres y madres les hacemos comentarios del tipo “te echamos de menos”, “ojalá estuvieras aquí”, etc. Estos comentarios son contraproducentes para la adaptación de los y las deportistas a la nueva situación, ya que les complica mucho más el proceso de duelo. En estos casos es bueno interesarse por ellos y ellas, mostrarles nuestro el apoyo, hablar con ellos y ellas con frecuencia.

Es muy importante gestionar bien las palabras, ya que pueden frenar el proceso de adaptación, y en estas situaciones es importante el apoyo familiar para afrontar y gestionar tal situación y las que se generarán con sus referentes (padre, madre y familiares) lejos.

Otra situación en la que hay que ir con cuidado con el lenguaje es en el ejemplo del párrafo anterior, donde hablaba de que nuestros hijos o hijas están tristes y lloran porque echan de menos a sus padres o los necesitan para resolver alguna situación que haya podido suceder. Muchas veces, en estos casos utilizamos expresiones tipo “no llores”, “tienes que ser fuerte”, etc., y como he comentado, esto no favorece para nada al proceso de aceptación del duelo, ya que emocionalmente no expresamos lo que necesitamos en este momento. Y, además, algunas veces hacemos comentarios como “este es el camino por el sueño que tú quieres”, “tienes que ser duro para poder llegar”, etc. Estos comentarios tampoco benefician a la situación.

Para terminar, recordar que hay que ayudar y facilitar el proceso del duelo, de la aceptación de esta pérdida, y para eso es importante dar espacio a expresar las emociones que esto genera, además de controlar lo que decimos. Además de esto, dar apoyo familiar y ayudar en todo lo que se pueda, siempre asegurando que sean conductas pro-adaptación.

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